Más de un tercio de las firmas, sin planificación fiscal. Debemos trabajar en ese aspecto.

Las cargas fiscales forman parte fundamental de los costos de las empresas, y las obligaciones de pago van haciendo su aparición en las diferentes etapas que supone cada actividad económica.

Mucho se habla del peso de los impuestos y de la necesidad de una reforma legal amplia que ayude a mejorar las condiciones para la producción.

Los cambios en el sistema están previstos para 2018, una vez superado el año electoral. Y la necesidad de la reforma quedó formalizada en la ley 27.260, que dispuso la creación de una comisión especial en el Congreso, encargada de analizar las propuestas que envíe el Poder Ejecutivo. Esa comisión se integró en abril pasado.

¿Qué se hace mientras tanto puertas adentro de las empresas? ¿Cuánto se conoce del peso que tienen los impuestos en la propia actividad y de qué manera se planifica una gestión lo más eficiente posible, siempre respetando las obligaciones que marcan las normativas?

Una encuesta realizada muestra que en 3 de cada 10 empresas no se cuantificaron nunca los propios costos fiscales -o bien, el cálculo se hizo alguna vez pero se trata de una práctica inusual-, y que en más de un tercio la Gerencia no tiene definida una política para una planificación fiscal.

El relevamiento mostró también que poco más de un 30% de las empresas considera que los impuestos no representan el mayor costo de hacer negocios, en tanto que el resto sí evalúa que implican una carga alta y lo cuantifican de esta manera: para el 28,1% de los consultados, los tributos son más del 30% de sus ingresos; para el 21,9%, más del 20% y, para el 18,5% el costo fiscal tiene un peso equivalente a más del 40% de sus ventas de bienes o servicios.

 Aun cuando para más de dos tercios de las firmas los costos fiscales representan el mayor costo de sus negocios, tener un plan sobre el tema impositivo no es, en la generalidad de los casos, una práctica frecuente. Es llamativo la cantidad de empresas que no tienen definida ni ha regulado un proceso de planificación fiscal, aun cuando es la principal queja de los empresarios

¿Qué significa tener una planificación fiscal? Se trata de “analizar y prever los costos impositivos con el propósito de optimizarlos, económica y financieramente, al amparo del marco legal”. Luego, y siempre a partir de lo que la normativa permite, la tarea consiste en definir estrategias para reducir el peso de la carga fiscal en la actividad.

Cuando se les pregunta sobre la frecuencia con que se encara una planificación, en casi el 40% de los casos la respuesta es que la programación es anual, mientras que sólo el 12% planifica de manera mensual.

En materia de estrategias de planificación fiscal referidas al plano financiero, una de las cuestiones que deberían observar ahora las empresas es su propia conducta. Según se dispuso recientemente, a partir de las obligaciones devengadas este año, las compañías tendrán la posibilidad de pagar algunas de sus obligaciones con el fisco en hasta tres cuotas, pero el plan que se les habilite dependerá de la categoría de riesgo que les haya asignado la AFIP.


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